Av Pte Perón 6200. Escenario de otro grave episodio. Una empleada policial fue asistida este domingo tras protagonizar un nuevo intento de suicidio en la vía pública, ocurrido apenas un día después de un episodio similar, en un hecho registrado en la ciudad de Rosario que vuelve a poner en evidencia la crítica situación de la salud mental dentro de las fuerzas de seguridad.
Por Rubén Pombo
El episodio se produjo este domingo en la intersección de Presidente Perón y Barra, cuando personal policial que realizaba tareas de patrullaje advirtió a una mujer que se encontraba autolesionándose. De inmediato, los efectivos intervinieron para resguardar su integridad física y la de terceros, retirando los elementos con los que se provocaba las lesiones y asegurando la situación.
La mujer fue identificada como Natalia C., empleada policial. Según se informó, ayer habría ingerido medicación ansiolítica, presuntamente con intenciones de quitarse la vida. Fuentes policiales confirmaron que existían actuaciones previas recientes, correspondientes al día anterior, lo que da cuenta de un reagravamiento del cuadro, pese a las intervenciones realizadas.
Ante la situación, se solicitó la presencia de una unidad sanitaria, que dispuso su traslado al Hospital HECA, donde quedó internada para su evaluación y atención médica.
El caso reabre una discusión largamente postergada: las condiciones laborales, el acompañamiento psicológico y los dispositivos de contención para el personal policial. Se trata de un sector sometido a altos niveles de estrés, exposición permanente al conflicto y, en muchos casos, con respuestas institucionales que llegan tarde, cuando la crisis ya se ha manifestado de forma extrema.
Desde distintos espacios sindicales y sociales se viene advirtiendo la necesidad de políticas públicas sostenidas en materia de salud mental, que prioricen la prevención, el seguimiento y el cuidado efectivo de quienes cumplen funciones esenciales para la comunidad.