Por Huber Craconga
A las pocas horas de anunciar la muerte de Enrique “Mono” Marin, medios de su ciudad se encargaron de dar a conocer su prolífera y activa vocación política. Ante la discreción en la que vivía El Mono, muchos compañeros nos enteramos de sus primeros pasos, solidaridad, bienaventuranzas y sensibilidad del compañero, gracias a la grandeza y memoria de los medios de Reconquista. Quiero significa que Marín, jamás hablaba de su vida y mucho menos de sus pasos o vida política. No era autorreferencial; característica que no solo lo convertía en zapo azul, sino, en respetable.
He aquí que, en los últimos años le he ofrecido, aceptando, notas para explicar, analizar y debatir temas de los que le encantaba convidarse y participar: la política como instrumentos y elementos cobijante de nuestra sociedad y la importancia de ser un militante de ideas, mucho mas allá, de sus pertenencias y defensa.
Al preguntar por qué mantenía un bajo perfil, Marín respondió, en varias ocasiones, que la prensa de Reconquista no le daba espacio, no le interesaba escucharlo, que estaba ninguneado, y hasta prohibido: Su pertenencia peronista y en particular, su adhesión confesa y evidente al kirchnerismo, lo convirtió en una figura repelida y hasta despreciable. Hecho y denuncia que no solo lo escuché de Marín, sino, de varios referentes del peronismo regional y particularmente, de la ciudad de Reconquista.
Resulta hasta insoportable ver en estas horas, a poco de su muerte, como muchos medios, particularmente los que le negaron minutos de aire, recordarlo como el “gran pro hombre del norte” y su prolifera carrera militante en su accionar político. Hasta recordaron que Marín fue Concejal. Particularidad que ignoraba.
La gran hipocresía gran solo sirve para lavar culpas de miserables que hoy saludan, recuerdan y hasta veneran.
Enrique Marin militaba con la palabra en defensa de sus ideas. Palabra, la misma que ustedes cercenaron y pisotearon. Venerarlo hoy, es un tema inocuo e insulso, cuyo recuerdo y respeto, no creo que a Marín le interese recibir en estos momentos y, mucho menos, de su culposo reconocimiento y falsa memoria.