El mercado de capitales argentino experimentó un crecimiento explosivo en los últimos nueve años: hoy, una de cada dos personas en edad laboral posee una cuenta de inversión. Más de 12,3 millones de personas cuentan con una cuenta comitente en Caja de Valores, lo que eleva el total a un récord de 24,6 millones.

Según datos de BYMA, el volumen diario operado en Argentina supera los 12.000 millones de dólares en el mercado del dólar MEP, un incremento del 1.866% respecto a 2018. Estas cifras cobran especial relevancia si se considera que en 2017, año en que se creó BYMA, solo había 1,1 millón de cuentas comitentes registradas. Aunque el crecimiento fue sostenido, los últimos dos años representaron el mayor salto: en 2024 se abrieron 7 millones de cuentas nuevas y en 2025 otras 6,3 millones. Actualmente, el promedio diario de operaciones ronda las 836.000 transacciones, lo que implica un aumento del 2.989% respecto a 2018.
Para el CEO de BYMA, Gonzalo Pascual Merlo, este fenómeno responde a una estrategia deliberada que busca reducir el costo marginal de atención mediante la tecnología e integrar el mercado en canales cotidianos como las billeteras virtuales. “En la experiencia del usuario, había una cuenta remunerada respaldada por un fondo común; el dinero entra, se invierte automáticamente, puede retirarse en cualquier momento y eso genera rescates automáticos. Todo ese proceso eliminó fricciones y permitió que el mercado creciera de forma más amplia y masiva”, explicó.
Tras superar la barrera del desconocimiento, los inversores comenzaron a migrar hacia instrumentos más sofisticados. En mayo de 2026, el promedio mensual de cuentas activas superó el millón, es decir, una de cada 21 personas económicamente activas invierte de forma mensual.
Frente a estas cifras, Merlo defendió la solidez de la infraestructura local ante críticas sobre la profundidad del mercado macroeconómico. “Muchas veces escucho decir que Argentina no tiene mercado de capitales o que es pequeño. Eso no es verdad. Se operan 12.300 millones de dólares diarios en todos los activos”, afirmó.
Aunque la puerta de entrada para muchos fue la cuenta remunerada vinculada a billeteras virtuales, la posibilidad de invertir en empresas extranjeras mediante CEDEARs consolidó el crecimiento de nuevos inversores. Estos instrumentos, casi olvidados y poco líquidos hace décadas, se convirtieron en la opción preferida del público minorista para protegerse del riesgo local y posicionarse en activos globales sin necesidad de fugar divisas.
El informe de BYMA indica que más de 878.000 cuentas operaron con CEDEARs en el último año, superando ya el millón de comitentes con posiciones activas en estos papeles. Más del 44% de las operaciones en CEDEARs se concentran en firmas tecnológicas, incluyendo gigantes globales como Mercado Libre y las denominadas “Siete Magníficas”. Completan el podio sectorial los servicios financieros globales (19,8%), la energía (13,2%) y los materiales estratégicos (10%).
El auge de los CEDEARs no fue casual. Aunque existen formalmente desde hace tres décadas, hasta hace poco adolecían de falta de liquidez y estaban reservados a grandes inversores. La reconversión impulsada por BYMA buscó eliminar las barreras de acceso para el público minorista mediante la implementación de tecnología y reformas operativas.
Entre estas reformas, clave fue la flexibilización de los rígidos ratios de conversión que obligaban a comprar paquetes enteros de acciones del exterior, lo que representaba desembolsos prohibitivos para pequeños ahorristas.
“Con SpaceX logramos un excelente trabajo conjunto con la CNV y el banco revisor para que el inversor argentino tuviera la misma oportunidad que uno extranjero y pudiera comprar acciones el mismo día de la IPO. La demanda fue muy alta”, destacó el CEO de BYMA.