… por Huber Cracogna
La ausencia de respuestas y capacidad de reacción frente a situaciones complejas y/o comprometidas que se advierten rayanas a lo ilegal, en política, se pagan caro. Muy caro. La crueldad que despierta ver al poder en el suelo frente a ignotos mortales, tal e inusual situación, despierta pasiones que desproporcionadas, califican al hecho de “brutalidad miserable”.
Ante la carencia de respuestas y falta de puño férreo destinado a garantizar funcionalidad a un orden establecido – necesario e irremplazable – se suele calificar con la irónica frase que supera metáforas e sinécdoques: “los enanos comienzan, inexplicablemente, a crecer”. Explica un desbalanceo en el poder que atenta seriamente contra los atributos y deja al rey desnudo: hecho al que se le atribuye torpezas, descoordinación, descontrol, lejos de objetivos y metas, y lo que es peor, estupidez disfrazada de poder.
Ante un intendente “desnudo” mostrado con su séquito de INEPTOS, solo les queda una sola cosa: mostrar desvergonzadamente limitaciones y debilidad que tratará de justificarse en “las circunstancias e imprevistos”. Se aguardará misericordia social, la misma que nunca llegará ni se otorgará. Cristian Marega se llamo a silencio. Está en una bóveda invulnerable. La misma que lo condena y asfixia.
Tres escándalos de proporciones en menos de dos semanas que hirió de muerte al poder político municipal de Villa Ocampo no se explica ni se analiza sobre las dimensiones de los hechos que se juzgan y sentencian. Escándalo que atravesaron la región y que lo expone a Marega – Cristian – exhibido en una vidriera provincial, cuya estupidez, radica en inmolarse – tirarse sobre la granada – para salvar personajes no solo ineptos, sino ignotos, sin trascendencia, sin espalda y sin nombres. Es decir, las irreversibles consecuencias resultan plasmada en un haber “un millón de veces” mas cara que el “tesoro” que intentaron salvar. Cálculos políticos en el que no hay dudas: el incauto y diletante contable, suma y resta con los dedos.
APRECOD, controlada por sus socios minoritarios – Socialistas – puso contra las cuerdas al publicarse una nómina interminable de gente que resultaba difícil verlos a todos trabajar en tres oficinas disponible: 33 personas, muchas de las cuales son funcionarios municipales, y un presupuesto ejecutado de 573 millones de pesos que jamás se supo en qué se gastó. Nombramientos y personal de segunda y terceras líneas cuya cantidad es inagotable e incompatible con el presupuesto, a lo que se suma, presentación curricular de profesiones no declaradas o inexistentes.
Coimas declaradas y probada en el sector de “boca de expendio” en la habilitación de Carnet de conducir. Denuncias contra la jueza de Falta, Sosa Amado, y el torpe salvataje del cargo que demandó abultadas cifras dinerarias destinada a obtener la firma de un abogado tras un informe ilegible, inentendible e incomprensible. Pero como la corrupción da revancha, Sosa Amado, grabada en un video en que se la muestra en acción, generó indignación en redes sociales y medios periodísticos cuya reproducción – en redes – supero las 2 millones de visitas. Algo inaudito e impensado. Capítulo aparte fue las acusaciones de vecinos del barrio “El Progreso”, quienes denunciaron intento de Estafa Colectiva apuntando a dos funcionarios de Marega como Participes Necesarios. El Concejo Deliberante constituyó el armado de Comisión Investigadora desde donde comenzará el acopio de testimonios de cada uno de los denunciantes y demandante.
Aunque los testimonios no resultan difíciles de vaticinar, las consecuencias de ese informe serán impredecibles. El estremecedor detalle es que el Cuerpo Deliberativo decidió jugar en favor de los vecinos y, tal parece, desistieron de quedar pagados alejándose de insulsas inmolaciones ante los recurrentes pedidos del Ejecutivo. El cuerpo de concejales dejó solo y desnudo al intendente. En el ejecutivo no se advierte otra cosa que debilidad, desconcierto e histeria.
La fruta del postre, por estas horas, es haber escuchado un patético columnista radial – oficialista – insultar a las pocas criticas reinantes. Tal y lo dicho: las ostensibles debilidades pretenden disfrazarse de virtud y conmiseración.
Solo queda esperar el transcurso de las horas y recibir, en este ápice vertiginoso del tiempo, si las cabales decisiones que se tomen, aunque traumáticas, permiten poner a flote el castillo o, solo ver crecer a los enanos de jardín, que parece, decidieron cobrar vida en el momento menos pertinente.