…por Huber Cracogna
«La justicia tiene un pacto con Dios: Dios se compromete a no litigar y la justicia renuncia a hacer milagros».
Vicentin SAIC sigue comprando su propia impunidad. Un juez – quiebra – decidió terminar con el NO HACER permitiendo por largos tres años un apacible vaciamiento de Vicentin, empresa cerealera – 6° en el rubro – productora de alimentos y exportadora, que recibió del gobierno macrista 40 créditos otorgado por Javier Rosendo Fraga – Pte. Banco Central año 2019 – en un solo mes; vale decir que la cantera inagotable de dólares recibidos a instancia de la sucursal Reconquista Banco Nación, sumaron más de un crédito diario; estajo y desparpajo crediticio que terminó con el anuncio STRESS FINANCIERO. Vicentín debió reconocer una deuda de 1.700 millones de dólares que añaden créditos no devueltos, no pago a proveedores ni a productores incluido créditos internacionales. El escándalo es identificado por la crónica como el mayor fugaducto en eras del macrismo y la mayor estafa nacional que el pueblo argentino recuerde. Meses después – octubre de 2021 – la justicia rosarina solicitó un depósito de 10 millones de dólares y el impedimento de salir del país a los directivos de Vicentin, entendiendo que existen pruebas contundentes sobre lo que se calificó de una ESTAFA millonaria. Claramente, directivos de Vicentin compraron su propia libertad condicional evitando ir preso.
El juez de Reconquista Fabián Lorenzini rechazó la propuesta concursal de Vicentin y ordenó la apertura del período de concurrencia (cramdown). La propuesta de la firma cerealera para salir del default contaba con el respaldo de buena parte de los acreedores, pero fue impugnada por el Banco Nación y la AFIP, entre otros organismos, por considerarla fraudulenta. Es decir, el directorio de Vicentin perderá el control sobre su empresa y tendrá que responder en consecuencia. Situación que alertó sobremanera llevando adelante marchas que, a instancia de maniobras consistentes en la desinformación, se agenciaron la preocupación y movilización de trabajadores que rechazan lo decidido por Lorenzini.
Dentro de las marchas se celebró misas con curas párrocos paseándose por canales de televisión de la ciudad reconquístense recordando que la región “le debe mucho a Vicentin” y que el problema de los trabajadores debe solucionarse. La pregunta es ¿Cómo y quién? ¿Quién debe dar previsibilidad y sustento a los trabajadores? ¿Vicentin? Respuestas que se explica tras correr un eje discursivo que consiste en el reproche a Lorenzini, sindicándolo como el responsable de que Vicentin culmine en su quiebra.
De la deuda y la estafa de Vicentin, la fuga de millones de dólares a paraísos fiscales y el PAGA DIOS a proveedores y productores, no parece tener relevancia en este particular y singular contexto discursivo de algunos sectores, entidades, fuerzas vivas, que incluye a la iglesia católica y sus tristes y abominables jerarcas.
El pacto celebrativo entre la justicia y Dios, no parece estar acreditados en este desvergonzado y adefésico contexto: Dios No Litiga y la Justicia se compromete a no HACER MILAGROS. Los chorros de Vicentin exigen un milagro de la JUSTICIA mientras que Dios, a su pedido y exigencia, deberá litigar con sus embajadores en la tierra.
Vicentin SAIC ha recibido concesiones y propiedades por la que jamás pago un peso: gobiernos de factos y totalitarios sumado a gobierno de derecha – Menen/Macri – han sido sus aliados incondicionales. Estructuras institucionales respondiendo a orden fáctico en épocas oscuras sumaron complicidad a sus estafas: Tercer Brigada Aérea, Obispado y Jefatura de Policía conformaron la trilogía – trinidad – perfecta que agenciaron y auspiciaron su fortuna y poder.
De esas tristes décadas quedaron vívidos resabios y ocultas estratagemas: la iglesia sigue oficiando MISA destinado a la salvación de sus almas y la justicia ordinaria recibiendo sus impunes reproches al tiempo que sus pretensiones no son debidamente atendidas y consideradas: Dios litiga y la justicia reza recibiendo ofrendas de lúcifer.