El Peronismo En Jaque. La Renovación Y Los Desafíos

Para comprender la dinámica del poder, sus avatares y desafíos, solo hay que revisar pasajes históricos del peronismo, sus contradicciones, arrojos, dinámica, traiciones y al mismo tiempo formas de auto depurarse y proyectar con absoluta determinación. Un frente que supo reinventarse en cada década dejando atrás lo descartable aplicando una suerte de darwinismo partidario: el peronismo perdona todo, menos que hayas perdido el poder sentado en el trono de las decisiones. Tardo 12 años en recuperar el sillón de Estanislao López y se le esfumó de sus manos en menos de 4 años. El perottismo llegó para gobernar una provincia que había desaparecido en los 90´con el epitafio del menemismo y con las exequias de Carlos Reutemann.

El calificado “hecho maldito de la burguesía nacional”, no siempre fue su maldita condena y no siempre miró con ojos perplejo a los sectores de poder fáctico y castas burguesas. La provincia santafesina tiene estructuras por demás conservadoras que, presumen, no tolerar ni convivir con las políticas que defiende el justicialismo histórico y acaso, hasta chocan con sus devenires axiomáticos. Sin embargo, el peronismo fue el partido y el Frente que más controló desde el poder político a la bota desde la Casa Gris. Los pocos paradigmas suscitados e instaurados en las últimas décadas, se forjó con los K en el poder nacional y sus socios ideológicos provinciales: El Frente Progresista Cívico y Social.

Demasiado conservadurismo para un Frente del progresismo por antonomasia en lo declamativo que explica su fracaso político cuando apenas superaba el primer tamiz conforme a legitimar su gestión de origen. En su primer período, luego de recuperado el ansiado poder, contrastó entre sus promesas, expectativas sociales y políticas, y sus genuinas decisiones. Un peronismo que intenta ser revolucionario en su ideario fue siempre, no obstante, gobernado por huestes del conservadurismo encriptado.

Desde los grandes centros de poder en absoluto contrasta con lo que viene ocurriendo en las periferias políticas de la provincia invencible: Reconquista, ciudad cabecera del 4° departamento provincial, atiborrado de obras y gestiones exitosas no puede explicar los votos obtenidos por su actual intendente Vallejos que resultan comparables a los consignados por el Senador Marcon UCR – en la misma ciudad peronista -, quién ratifica su continuidad decana – 16 años – en una banca de la senaduría provincial sin revalidar esfuerzos ni compromisos. Hecho político y partidario subrepticio que acongoja con perplejidades al resto del peronismo departamental que amenaza con conductas imprevisibles en el futuro inmediato.

Se confirma que la futura cartera ministerial que ocupará Roald «Coco» Bascolo – PRO – en el gobierno de Pullaro, es hija dilecta de subrepticios acuerdos que jamás se comentarán en público, ni mucho menos en recurrente conferencias de prensas. El peronismo se mueve con la magia de una alfombra persa tripulada por los intereses de mercaderes venecianos.

No resulta menos sorpresivo los resultados que llevaron al fracaso electoral a Eduardo Richter en Villa Ocampo que, con vientos a favor y alineamientos de planetas, sufrió otro traspié electivo que devengó en su esperando anuncio de “retirarse de la política”, al menos como candidatos a Intendente por lo que le resta de vida. Un armado cuyo equipo se instauró con inexpertos e improvisados, que, sin embargo, el mayor dolor de cabeza se explica en viles traiciones y vulgares vendettas que comprometen a líneas partidarias cercanas, conformación de su riñón político y de confianza estratégica hasta no hace mucho.

Foros íntimos del PJ barajan la posibilidad cierta de rearmarse en listas vecinalistas y nuevas estructuras políticas que eviten su nombre y cello. Desafío desesperado que deberá evitar la nueva conducción orgánica del peronismo, en manos hoy de personeros del vedetismo escénico y la trivialidad axiomática.

Dependerá que en su futuro inmediato renueve caras advirtiendo si su resignificación pasará por reestablecer y fortalecer un proyecto político sólido o solo buscará un nombre en alguna encuesta berreta desde donde apostará nuevamente a cumplir con expectativas que solo favorecieron y favorecen al pijotismos histórico.