El Biguazal: La Verdadera Historia De La Burda Corruptela Policial Y Juridica

…por Huber Cracogna

Foto Del Juicio
Derecha, Cano Acusado/Izquierda, Degoumois, Abogado Defensor

Pasaron ya 22 años de un hecho aberrante por lo sangriento y espeluznante. Tres hombres fueron torturados, mutilados y muertos a la orilla del río Paraná a pocos minutos al sur del paralelo que ubica a la ciudad de Reconquista llamado El Biguazal. Parcela de campo perteneciente al estado provincial, que igual que en la actualidad, era ocupado por ganaderos que ostentaba derechos de propiedad sobre esas tierras y ganado allí criados. La memoria que nos refresca algunos de los tantos hechos que desnudaron la ya no sospechada corrupción policial y jurídica quedó al desnudo una vez más, pero que, en términos consuetudinarios, se naturalizó un episodio que sirvió para que quienes oficiaran de fiscales y jueces, se agencien cargos importantes dentro del poder judicial, como ostensibles cambios de figuritas hija dilecta de la peor corrupción institucional que se recuerde. El proceso de nulidad del juicio, 6 años después, hubo de sortearse en el pedido del abogado defensor – Dr. Ricardo Degoumois – de solicitar la apertura de lo que se registra como un baluarte ANTECEDENTE al actual proceso judicial en vigencia: Juicio Oral y Público. El primero registrado en el norte provincial.

Ante la nulidad del juicio y en clara evidencia sobre el comportamiento de los actores jurídicos, fueron multados con el descuento en percibir medio haber – salario -. Se reemplazó a un castigo ejemplificador que habría culminado con un Yury de Enjuiciamiento que nunca se realizó.

Avergonzante historia que se puede contar desde el recuerdo, o desde las pericias y peripecias que suportó el irregular juicio que condenó a perpetua a Carlos Cano – pescador indigente – que fuera arbitrariamente detenido al acercarse a la comisaría del Puerto, preguntando inocentemente “por qué lo andaban buscando”. Inocencia que le costó muy caro a su libertad y dignidad de pobre.

Se registraba el imperceptible paso de las 6 de la mañana del día 2 de enero de 2001 antes que cualquier comisión de seguridad alertada por lo sucedido se presenta en la escena del crimen un periodista – Gustavo Raffin – que nunca explicó quien le informó de lo sucedido que, valiéndose de protecciones y garantías a su profesión, jamás brindó detalles de su precoz y sospechosa presencia en el lugar antes que cualquier autoridad haya sido informada. Dos horas después, llega el primer grupo de autoridades policiales a requisar el lugar, advertir la presencia de los cadáveres y registrar huellas que advertían una ranchada de pesca que agrupó a mucha gente. Cuchillos, elementos de pescas, carpas, cartuchos con vaina servida y huellas que dejaban traslucir que en el lugar hubo peleas, corridas y forcejeos de ataques y defensa por parte de anónimos y agredidos, yacientes sin vida en la calurosa mañana de enero.

Detenido Cano, ubican un reloj en su muñeca que, habiéndose denunciado su perdida, el juez había ordenado allanamientos para encontrarlo. Misteriosamente aparece en la muñeca de Cano, habiendo sido esposado y alojado en celaduría: por protocolo a ningún preso se le permite usar reloj o ingresarlo al ser detenido. Hecho importante: la policía que detuvo a Cano al ponerles las esposa, tampoco hubo de detectar el cuestionado reloj en su muñeca. Es extraño, por costumbre, que un pescador use reloj por su actividad. Aunque el reloj en cuestión se probó que era de Mesa, nunca se pudo explicar como ingresa al juicio, dado que Cano, jamás lo tuvo en su muñeca. Es claro que la propia policía y la instrucción lo ubica en la muñeca de Cano bajo circunstancias que tampoco se pudo explicarse en el juicio. Un detalle crucial que la instrucción no reparó: Mesa, dueño del reloj, tenía su mano izquierda enyesada, por lo que se sospecha, que tampoco tenía el reloj puesto esa fatídica noche o madrugada. Los extravagante misterios del juicio que no pudieron explicarse en el proceso instructivo, sin embargo, fueron elemento probatorios superlativos para la instrucción que alcanzó para condenar a Cano a Perpetua al cabo de 4 años de un irregular proceso judicial.

Capítulo vergonzoso y preeminente son las pruebas reclutadas y entregadas al armero conforme su evaluación quién determinó en su informe pericial que los cartuchos presentados por fiscalía “fueron cambiados”, artilugio que sirvió para comprometer un arma de fuego que previamente se le había secuestrado a Cano fruto de allanamientos en tiempos de su detención. Ninguna autoridad judicial participante del juicio pudo contradecir al armero que declaró sobre la incongruencia y presentación de pruebas amañadas y claramente sustituidas.

En el viejo sistema judicial que rigió hasta enero de 2014, en el Caso del Triple Crimen pudo, tal como adelantamos, concretarse el Primer Juicio Oral y Público, que con la prensa en contra agitando al unísono la condena de Cano, el abogado defensor – Dr. Ricardo Degoumois -, 6 años después logra la NULIDAD de todo el proceso judicial y su condena en la Corte Suprema de Justicia de la provincia. Se reemplazó condenas en primera y segunda instancia y un juicio que, por vergonzoso, podría esgrimirse volcándose a un libreto para la Paramount. Gran parte de los actores del juicio, fueron multados con el pago de medio sueldo en sus haberes por su triste desempeño.

Si bien Cano está libre, sus asesinos siguen en libertad y es poco probable que paguen por su crimen, al igual, que personeros de la justicia de la época, asuman su vergonzosa responsabilidad en la instrucción, venta de impunidad y encubrimiento.

Ante la clara dinámica de los hechos destinados a encubrir un asesinato atroz, no es inocente suponer que la justicia y la policía, junto a Prefectura, desde siempre supieron a quienes protegían y encubrían.