Aunque no resultan coincidentes los relatos sobre su deceso, no quedan dudas de que un joven de 19 años residente en el barrio Juan Domingo Perón tomo la decisión de suicidarse: Deni Julián Alexander Blanco fue encontrado ahorcado resultando infortunados todos los intentos por salvarle la vida.
En un tiempo que puede medirse en menos de 6 semanas, Villa Ocampo lleva concretados dos suicidios que, ocasionalmente, fueron jóvenes vidas que transitaban andurriales y sueños por barrios populares y pobres de la ciudad norteña.
El norte provincial tiene un altísimo registro de suicidios en los últimos años y, Villa Ocampo en particular, se acredita como la ciudad del norte provincial con mas casos en todo el norte provincial, desde década. Una ola de oscuridad en un proceso que nadie pudo explicar, en menos de dos semanas, cobro una docena de casos. Desde aquel incausto momento y tras luctuosos episodios, la sociedad norteña lleva en su memoria un trauma social cuyas heridas se abren ante cada caso en que se pierden vidas tras la decisión de caducarlas a instancia de suicidios.
Según los registros que pudimos lograr, el reciente caso que cobro la vida de Deni Julián Alexander Blanco, sus cercanos escucharon varias veces de sus enunciados que «se iba a quitar la vida». Información extra oficial indicaron que estaba asistido por el equipo de Genero del ente municipal, circunstancias que, desde la municipalidad fue negada. El Joven de 19 años de edad, Alexander Blanco, según se dijo, fue atendido en el CIC en varias oportunidades sin precisar bajo qué patología y qué profesional lo abordó.
Desde la gobernación de Omar Perotti, el norte viene reclamando la presencia activa, difusión de líneas telefónicas y decidido trabajo de equipos interdisciplinarios conforme al tratamiento y prevención de caso – Salud Mental – cuyas consecuencias de su no abordaje, justifican los suicidios registrados en su totalidad. A serios problemas familiares padecientes se agrega violencia, drogadicción, individualismo – autismo social – y falta de oportunidades que se ciernen en un costoso cóctel que se paga con la vida.
Los protocolos recomiendan el “no abordaje periodístico de los casos” evitando su posible efecto dominó y la multiplicidad que podrían desencadenar futuros casos. Aunque existen tendencias que la justifican no dejan de ser valores sostenidos por estadísticas basadas en empirismo. Lo cierto es que cada caso luctuoso que lamentamos, lo ponemos como registro y alerta conforme a solicitar emergente ayuda destinado a evitar un próximo suicidio.
Los casos y el tiempo siguen cobrando más vidas. Los resortes para evitarlos, siguen en tiempo de esperas.