Avellaneda Y Su Decana Corte De Los Milagros

Por Huber Cracogna

Algunos kilos de comida vertido en un basural a cielo abierto en inmediaciones de Barrio Don Pedro de la ciudad de Avellaneda, trágico ápice del poder factico y económico, alcanzo para reconstruir en pocos minutos una imagen barroca dantesca contrastando con un relato que pone en serio entredicho la administración de la cosa pública, distribución de riquezas sociales, consideración y sensibilidad de su administración munícipe. Tierra de dos SENADORES cuyo manejo presupuestario controlan cifras anuales que superan los $ 100.000.000 por cada dignidad legislativa desde, resulta de lo cual, es difícil explicar a decenas de vecinos acopiando alimentos en el triste basural de la progresía; el dinero del erario público está destinado solo financiar privilegios. Los pobres y desvalidos rompen el cerco de su ocultación al tiempo que su desnutrición ya no les permite hacer más huelgas con su propio hambre.

La Corte de los Milagros (Cour des miracles en francés) era una zona del París medieval habitada por mendigos, ladrones y prostitutas. Se encontraba en el barrio del mercado de Les Halles. Recibió este nombre porque sus habitantes, por el día, pedían limosna fingiéndose ciegos o discapacitados, pero de noche, ya en sus casas (corte), recuperaban milagrosamente la salud. Aparece en la novela Nuestra Señora de París del escritor francés Víctor Hugo. Valle-Inclán aplica alegóricamente su sentido para ridiculizar a La Corte De La Reina Isabel II, bien conocida por sus vicios y excentricidades.

No pretendo aquí alegorizar en retrospectiva el presente echando manos a un pasado hundido en siglos superados. Pero, algunas cosas, poco cambian y se reciclan desde el poder y, en especial, en aquellos que confunden servir para ser servidos. Poder asociado a impunidad y políticas al alcance de un pueblo que, al reconocer sus demandas, son cambiadas por sometimientos cristalizando la realidad a instancia del miedo y el sojuzgamiento. El poder debe mantearse a cualquier precio. No importa el costo.

Cuánto vale la comparación que se establece en los principios que disgregan políticas al alcance del mercado / Conservadurismo a ultranza / – de políticas al alcances del Estado /políticas de un Estado Presente/. Tales preceptos son identificados en claros propósitos ante lo que llamamos IDEOLOGÍAS. Las cortes medievales, abstraídas y rebosantes de privilegios negaron cualquier derecho a sus pueblos. Las democracias Progresistas inauguraron – siglo XX y XXI –ideas de integración, reconocimiento de derechos ante un Estado Presente e inclusivo. En la Argentina del presente y tierra de senadores, tal parece, insiste en reflejarse en anacronismos que naturalizan imágenes y espantos de épocas previas a los albores revolucionarios del mayo francés.

Es inevitable establecer parangones aplicado a la realidad política del actual modelo imperante en tierras senatoriales: cortaron rutas para defender al directorio empresarial más corrupto y estafador del que se recuerde. CEOS, Poder Económico/Stabliments. El poder político de Avellaneda no reconoce otras demandas, pedidos y favores.

Desde la recuperación de la democracia en el año 1983 reina la misma casta política y sus privilegios. Siempre fueron ellos el poder popular y la suma del poder público en sus variantes más antojadizas y peculiares. Al ver estas imágenes que lastiman emergen la única pregunta que expulsada ante la rayana indiferencia del poder de Avellaneda imprime una pregunta retórica y altanera: ¿quiénes defiende los intereses del pueblo cuyos segmentos vulnerables se alimenta de comida que extrae de un basural?

Es claro el intento por naturalizar valiéndose de postulados subvertidos amalgamado en el silencio mediático que protege la inacción e indiferencia que apuesta a seguir negando responsabilidades y respuestas que no sea la sus cohorte de adulones, correveidiles y militancia rentada donde nunca faltan encumbrados empresarios aportantes de campañas. En contra posición, La Corte de los Privilegios y portadores de apellidos, solo legítima poder abrazando viejos esquemas tan recurrentes como repudiable.

Se ha dicho infinidad de veces que lo más parecido a un fascista es un burgués asustado. La necesidad de cristalizar la realidad y no comprometerse ante los conflictos que demanda su propia sociedad es lo único que les queda al alcance de la su mano. Defendieron a Vicentín, negaron su estafa en medios nacionales ¿por qué habrían de aceptar a sus pobres y mendigos?

Las consecuencias son inevitables como el reconocimiento de las mismas políticas que la provocan. La Corte de los Privilegios cuya coraza resultas de un poder que solo reclama prerrogativas excluyentes, ha cimentado las bases y el fortalecimiento de otra CORTE que, les resultará tan aberrante verla como reconocerla: Su Propia Corte de los Milagros.

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