por Huber Cracogna
Tanta improvisación, tanto determinismo político, tanta juvenil presencia – divino tesoro – que las consecuencias de los hechos tomaron las riendas y ordenaron a las causales. Si hablamos del mundo del revés, este presente político ocampense deja un ejemplo poco usual, que sin embargo, resulta tan recurrente como absurdo.
La inexperiencia de tantos jóvenes traídos al ruedo político. En estas grietas también se advierten ineptitud, despojo de conocimientos y preparación. Se propuso a figuras destinadas a ganar campañas y se olvidaron de las capacidades demandadas en la aplicación de un proyecto de ciudad, su tiempo, y desde luego, resultados. El destino se muestra en las piedras. La estupidez acechas en las grietas.
El armado de una comisión investigadora destinada a discernir acusaciones de varios vecinos que responsabilizan a dos funcionarios municipales en su carácter de “cómplices” en una “estafa en grado de tentativa”, no solo dividió las aguas en el bloque oficialista – 4 – sino, que dejo al desnudo que el cometido de la Comisión Investigadora trabajaba en paralelo con quienes eran nombrados por los vecinos en sus declaraciones. Fue violado el carácter reservado de las entrevistas y burlada su confianza sin reserva exponencial y taxativa. Queda por determinar cuál de los tres componentes de la Comisión – Concejal -, filtro información violando el carácter reservado de cada vecino.
Un documento firmado por la Dra. María Eugenia Martinelli en claros términos amenazantes fechada el 11 de octubre deja en claro que la Asesora Legal del municipio recibía información privilegiada sobre el proceso y avance de la Comisión. Los dictámenes – 2 – fueron presentados al concejo deliberante en Sesión Comisión en la primera semana de noviembre, conforme a sus datos, era imposible que Martinelli u otro concejal pueda acceder a data calificada y bajo reserva que la Comisión Investigadora acopiaba en su seno íntimo. Se abatió la honestidad de los vecinos – barrio El Progreso -, de igual modo que la integridad de la Institución colegiada.
La desesperante posición buscada hacia un cargo público, pletórico de pasos oportunistas, se amplifican en escaleras de ascenso que fluye a una “dirigencia” batiéndose entre enfrascada deshonra, sosería auto referencial y catastrófica prepotencia. Cargos públicos que repartieron y se seguirán repartiendo en una mesa de miserables cuyos fantasmas se referencian con la desgarbada burguesía ocampense. La política, instrumento despreciado, hoy les sirve para trasladar sus íntimos y febriles deseos, resolviendo roñosas ambiciones.
El tiempo se agota y reduce la tolerancia social. El oficialismo, resolviendo sus internas a plena luz del día y sin temor al ridículo, se desgasta a cada minuto. Tal y ante un reflejo de un presente calcado, las mieles y promesas frotadas en el 2007, esta sociedad vira su mirada, quitando la atención al foro del poder, buscando desesperadamente caras, nombres, perfiles y proyecciones resolutas. Un gran patio, que aún permanece vacío, albergará populares decisiones ajustando el progreso hacedor de un pueblo que se hartó.