El Norte Provincial Sangra En Desarraigo Y Muere En Precariedad Laboral

El Norte Provincial Sangra En Desarraigo Y Muere En Precariedad Laboral…por Huber Cracogna

La muerte absurda de cuatros jóvenes del norte provincial – el mas desarrollado de la región – desnuda una rancia e histórica realidad que poco le importa a nadie: sus jóvenes emigran en busca de mejores oportunidades muriendo en la precariedad laboral, la injusticia social y la codicia del poder económico. La política y sus acólitos, hoy de campaña, salvo honrosas excepciones, solo ofrece silencio morboso y miserable resignación.

La obscena ausencia de compromiso de dirigentes – de todos los estamentos -, particularmente políticos – hoy en disputas de poder en fogosa y costosas campañas electorales -, degeneran en un terreno fértil de naturalización, olvido y desamparo cuya funcionalidad convierten a la muerte de cuatro jóvenes, en circunstancias evitables, en gélidas estadísticas. El dolor desgarrador de sus muertes solo les cabe a familiares y amigos. Para el resto, la vida sigue y poco importa lo que suceda o sucede bajo los pies del poder, sus banales vidas y costosos fueros convertidos en privilegios.

El burdel político de la provincia, sus dirigentes y Partidos, asaltó en su ignominia a pasillos del poder y minorías cuyas Casta no se aleja de la frivolidad de programas vedettista de lo peor de la televisión y sus burdos entretenimientos mundanos. Cuatros jóvenes muerto objeto de la precariedad laboral y el sumo de la codicia empresarial. Las leyes existen y su avasallamiento se ha convertido en una jugosa fuente de ingresos para la justicia. Pero jamás alcanzará para evitar más muertes de trabajadores mal pago, precarizados, pobres y del norte provincial. UOCRA, su sindicato estrella, tendrá mucho que explicar.

El norte pierde industrias históricas en sus inevitables cierres. Las pocas que existen funcionan gracias a la precariedad laboral y concesiones logradas en estamentos de Estados. La sobreabundancia que demanda trabajo en un mercado acotado al extremo, explica abusos, pobreza y desarraigo. El canibalismo social es ya el ordenador laboral y sus escasas oportunidades.

Según la Secretaría de Trabajo se observó que: el agro, la energía, la minería y los servicios informáticos y del conocimiento generan aproximadamente el 10% del empleo asalariado registrado en empresas privadas, la industria y la construcción crean el 25% del empleo asalariado registrado y el comercio y servicios explican el restante 65% del empleo asalariado registrado.

Estos datos muestran que los sectores con alta capacidad para generar divisas (agro, energía, minería e industria del conocimiento) generan relativamente poco empleo: apenas 1 de cada 10 empleos asalariados formales. Mientras que el resto (industria, construcción, comercio y servicios) explican 9 de cada 10 empleos formales. A los datos oficiales se le debe agregar un dato político: Javier Milei destruyó la obra pública, vulnerando o extinguiendo al sector que, en la Argentina, genera trabajo a un cuarto de la población laboral activa. Sus candidatos reclaman votos y más apoyo popular.

Gobernadores que apoyaron a Milei firmando un pacto en el que le entregaron la suma del poder publico a cambio de nada, hoy reaccionan ante un paso de comedia erigiéndose “opositores” en una postura política que resulta en extremo poco creíbles; lo que resulta más evidente: poco veraz y sustantivo. Mientras las huestes políticas muestran agudas destrezas en la arena del que “se salve quien pueda”, las regiones del interior de la provincia se hunden en su pobreza, desarraigo, manoseo, olvido y profundo desinterés. La venta de quiniela clandestina, su desaparición, fue reemplazada por prostitución juvenil y pequeños quinchos de trafico de marihuana y otras sustancias ilegales.

El tablero político se rearma con nombres, espacios, discursos y estrategias. Los jóvenes siguen migrando y perdiendo su existencia en la desesperación por vivir y realizarse. El norte pobre seguirá rezando para que una oración – de la religión que sea – los proteja.

El poder del sur – político – acomoda sus piezas: los privilegios no pueden ser perdidos solo por cuatro albañiles que cayeron desde un ascensor sin mantenimiento.

¿A quiénes les importan sus vidas?