El Norte Provincial Ya No Espera Y Se Dispone A Revelarse En Pie De Guerra

Por Huber Cracogna

“Nos ofrecen estar detrás de las amantes y putas de los que se sientan a la mesa y deciden como y donde repartir cargos en la lista de diputados. El norte está hinchado las pelotas con estos manoseos”, son las voces que al filo del cierre de listas, comenzó a escucharse en dirigentes que pertenecen a distintos partidos políticos del norte provincial y en particular, del norte del departamento obligado. ¿Se patea el tablero?

En el presente año se recuerda las primeras revueltas sociales que desembocaron en la necesidad de imprimir reclamos, políticas, consideraciones y una mirada diferente de una argentina sojuzgada por la aristocracia que llevaba su vaca en el barco hacia Europa – de vacaciones – al cumplir con el rito de tomar leche fresca al pie de su propia lechera. Esa aristocracia que veraneaba en Paris, La Costa Azul, Italia a costa de un naturalizado sometimiento a una clase social que ni siquiera adquiría el rol de “trabajadores”. Juan Domingo Perón, mandado al norte a reprimir revueltas, inauguró siendo Teniente del ejército argentino – 1914 – un primer paso que a poco de sucederse, instruyó en acercamientos de partes que con el tiempo se convirtieron en políticas de Estados. El norte santafesino fue un faro de reclamos que en breve, se sucedieron en luces de esperanzas y logros que transformaron al país y, en especial, a toda la clase trabajadora adquiriendo derechos constitucionales.

50 años después sobrevino otro hito gestado nuevamente en el norte santafesino. Políticas que ahogaban el sentir popular amenazando el cierre de las pocas empresas en pie existentes por políticas – modelo agroexportador – que obligó a otra gesta que transformó al norte por décadas sobreviviendo a políticas reclamadas por mayorias. Rafael Yaccuzzi, cura párroco de tercer mundo, se ponía al frente de lo que se recuerda como el Ocampazo. Superadas las represiones, azotes y hasta muertos, se logró que políticas de estado refloten viejas utopías que desembocaron en el fortalecimiento de nuestras industrias madres cuyos recursos naturales generen prosperidad, riquezas, ascenso social y fortalecimiento de toda una región. Ambos hechos históricos, trascendentes, hitos de transformación, se concretaron en el afán de superar pobreza, sumisión y esclava dependencias regenteadas por trabajadores, obreros y referentes social e institucional.

A 100 años de aquella revuelta de trabajadores y obreros del norte – Forestal – que separa además de unos cercanos 50 años del Ocampazo, el norte provincial reclama abandonar esa foto de nostalgia y bohemia existencial. Desde el año 83´, recuperación de la democracia, el norte jamás ha sido considerado en términos dispositivos en el orden político, salvo en cumplir con las formalidades de la democracia y que sus instituciones permiten. Los partidos tradicionales y mayoritarios han hecho lo imposible por evitar que sus luces y sombras se conviertan en discursos, proyectos y avances significativos en el resto de la provincia. En boca de postulados para el desafío, se escucha pronunciar, de un lado y del otro, la única frase que establece consensos unánimes: “Estamos hinchado las pelotas con estas formas mezquinas y ruines de cómo se reparten los cargos y las representaciones en nuestro norte”.

“Tenemos que aceptar un lugar en una lista cuatro o cinco lugares detrás de las amantes que los muchachos del sur mantienen y acomodan”, se escucha en pasillos partidarios y foros políticos en todo el norte del departamento Obligado.

Las inclemencias climática solo dejo en claro una cosa: las obras de infraestructura y millonarias son prerrogativas que solo el sur puede establecerlas en una agenda oficial. Los criterios con que se gestan los armados de listas solo se habla de especulaciones y conveniencias electoralistas. Temas de fondos, razonamientos que albergue la construcción de un proyecto político y económico que permita nuestro desarrollo son temas que están absolutamente vedados en discusiones conforme a lograr un lugar representativo en las posibles listas de diputados. Nos volverán a conformar con el cupo femenino y con la postulación de algún chupa media de los que sobran que garantice el recurrentes y vergonzoso trabajo de “levanta manos” como la única oferta válida que los norteños habremos de votar sin opciones ni más alternativas.

El norte, norte del departamento “esta hinchado las pelotas” con armados que solo garantizan políticas de lava cara, de obsecuentes, de paga dioses, de burlas y de lamentables, pastoriles y ulteriores formalidades con que nos acostumbraron a encontrarnos y conformarnos con poco o nada. Sin decirlo en voz alta, al filo de un quiebre, de un patear el tablero y alejarnos del tradicional manoseo tendrá fin y definitivamente.

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