Sin contar con mayores datos y precisiones, damos cuenta de lo que no espero, sea un comportamiento de época explicado bajo reglas que algunos pretendan naturalizar y banalizar. Se violó un mausoleo manipulando urnas fúnebres para cumplir con una suerte a apuesta, según, datos extraoficiales. Ocurrió este miércoles en la ciudad norteña de Las Toscas.
En las fotos, al igual que un video de Tic Toc, que comenzó a circular en redes sociales en horas de la tarde de este miércoles 18, nos ubica en un lugar: comentario municipal de la ciudad de Las Toscas. Las fotos hablan por sí solas y aunque resultan conceptuales o ilustrativas, no dejan de transmitir escalofrío a lo que se suma un atentado al pudor y las buenas costumbres, por no decir, milenarias.
La cultura europeizante – cristiana – ha hecho de la muerte y el lugar donde descansan sus deudos, un lugar de culto, respetuoso e inviolable. Tan es así que, quienes saben reconstruir un pasado y por mas lejano que nos resulte, viendo tumbas, estructuras, mausoleos, mármoles y hasta piedras preciosas, se puede descifrar con agudeza las estructuras sociales, costumbres, tradiciones y evolución de una sociedad. Solo con recorrer los pasillos y paisajes de cualquier cementerio.
Según datos recabados y poco precisos, un mausoleo de una familia que desconocemos fue violado por un menor de edad al que lo obligaron a fotografiarse conforme a demostrar el pago de una deuda contraída en una apuesta de menores. Es decir, chicos que, jugando a algún extraño juego, el que perdía debía ultrajar una tumba, destruir su ingreso, alzar los ataúdes y fotografiarse. Tal lo que vemos en las fotos, la deuda fue saldada con imágenes tétricas y espantosas. Ante una juventud que parece desconocer estos términos, debe emerger una sociedad que repudie y establezca límites razonables que faciliten armónica convivencia y respeto sutil que nos permitan reconocernos bajo valores inquebrantables.
