En La Calurosa Siesta Norteña Donde Relincha El Tatú

12 años de sociedad política y en el poder no alcanzo para cimentar estructuras que institucionalicen un Frente que a poco de perder la provincia, voló en mil pedazos. Nostalgias de viejos buenos tiempos, proyectos compartidos y traiciones no denunciadas, dejan al desnudo como triste saldo decano que el Frente Progresista Cívico y Social, funcionó mejor como maquinaria electoral amplia, que como Frente programático y proyectivo agrupado en un modelo de provincia. La usina política de Avellaneda luego de cortar rutas y defender al directorio de Vicentín, sumando escándalos al defender a un violador y presionar la justicia – hijo dilecto de juventudes cortesanas – Orfilio Marcón recibe a un precandidato a gobernador en su tierra – Pullaro -, mientras su socios político natural e indisoluble, anuncia su candidatura pretendiendo el mismo cargo provincial. A la par, la Senadora Losada, ganadora de las últimas elecciones nacionales en Santa Fe y acompañada en la fórmula por Dionisio Scarpin – Senaduría nacional -, reafirma el mismo anuncio con ponderaciones de superioridad agenciada por los últimos resultados electorales obtenidos en las elecciones próximas pasadas.

Un frente de unidad otrora gubernamental se parte y se divide en pedazos que lejos de abanicar alternativas y multiplicar ofertas, solo gestiona su debilidad en todo el territorio provincial. Fuertes lazos sostenidos por la convivencia y conveniencia política enlazada a la histórica hipocresía alcanza para sostener una estructura en la ciudad de Avellaneda que al tiempo de tocar el máximo poder con sus propias manos, tal parece condenar a un irreversible final político anunciado y hasta esperado. Los medidos pasos de Orfilio Marcón ya no alcanzan para revertir las consecuencias de un joven Scarpín al que alguna vez apostaron como continuidad generacional que alardea con delirantes ambiciones personales y dilapida esperadas oportunidades de conjunto: Un dudoso conductor político del norte Santa Fe e ignoto dirigente en el sur acaba de anunciar su último deseo personal: Dionisio Scarpin, Gobernador.

La visita de Marcón a tribunales judiciales, resultas de lo cual, a pocas horas se anunciaba la invalidez del comienzo de un juicio inminente contra el ex secretario privado de Scarpín acusado de violador por su propia sobrina cuya foto publicada en redes sociales dejó al desnudo un escándalo de proporciones que aún no se dimensiona, se suma la foto del Fiscal de la causa ingresando a la casa de la víctima con pretensiones coercitiva intentando doblegar su voluntad destinada a rubricar un acuerdo en el marco de un juicio abreviado del que no está dispuesta, salvo bajos difíciles condiciones de cumplir por la parte acusada. Otro escándalo, este del orden judicial, que en conjunto con autoridades políticas no reparan en decoro institucionales alguno.

Dionisio Scarpin, Senador Nacional, deja tras de sí y desde hace tiempo, consecuencias nefastas en un terreno minado de paradojas palaciegas y hedores irrespirables. Una estafa nacional de la que no se avisara resolución aventando tensiones económicas desbastadoras en toda la región identifica como responsable a un directorio gestado por delincuentes internacionales desnudo otra vergüenza política en el norte santafesino. Si Scarpin adjunta antecedentes políticos en su haber, este sin dudas, lo antecede.

Las joyitas exhibidas en la tierra de mayor poder político del norte provincial, sus dirigentes y antecedentes aspiran a lograr mayor status motivados en aplicar el modelo del que creen ser un ejemplo a imitar: Ciudad Avellaneda.

En las largas y calurosas siestas norteñas, tierra donde relincha el tatú, el abrumador canto de chicharras profetizan el pasado.

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