Resulta una tragedia política en términos de crónica institucional al presentar a Federico Gustavo Pezz como tres veces legislador provincial – 2 periodos como diputado y un periodo como senador – al tiempo que el ex legislador provincial ya suma más décadas como Ñoqui VIP bajo la figura de asesor en la cámara baja de la provincia. A su extensa carrera política que es claramente superada por su condición de ñoqui, se suman hechos violentos a su proverbial desconocimiento de la política. Pezz nunca vivió de la política, siempre ha vivido de su apellido y las concesiones que la corrupción de la política le ha otorgado: En su último recibo de haber – ingresos – figura el pago de $ 1.904.000 que percibe de manera mensual y consecutiva.
No es la primera vez que Pezz es denunciado por algunos medios ante lo que se considera un verdadero escándalo institucional y partidario. En ambos casos, la estrategia de Pezz se resume en la triste tarea de desacreditar, no la fuente, sino, la figura del periodista que lo denuncia. La primera vez acuso al periodista Leo Rolón de “haberlo extorsionado” con la información amenazando con denunciarlo en la justicia. En este último caso, acuso a Toti Díaz de haberle pagado boletas de luz y de trabajar por un kilogramo de arroz que según afirmó, él y Hugo Firman, se lo entregaban, como gesto humanitario. Sin embargo nunca negó los términos de la denuncia ni descalificó la escandalosa información publicada y documentada. Lejos Pezz, de resguardarse, ante tamaña y escandalosa información, en la vergüenza y el silencio, eligió entretenerse con su inhabilidad moral y su desequilibrio mental valiéndose de su habitual agresividad y violencia verbal.
La extravagante suma que cobra Pezz – $ 1.904.000 – como asesor supera a cualquier salario ejecutivo que el orden privado en el territorio provincial paga a un empleado jerárquico. Supera, incluso, a lo que percibe el propio gobernador como máxima autoridad política e institucional de la provincia santafesina. Federico Pezz, que aun detentando cargos electivos como legislador no pudo ganar una sola campaña electoral en su terruño en décadas, desde hace más de 15 años en su condición de ñoquis nunca dejó de cobrar jugosos haberes perteneciente a la caja del estado santafesino, desde donde satisface su insaciable voracidad por los dineros y las cajas públicas. Junto con Natalia Capparelli y sus dirigidos, constituyen una verdadera paradoja política y discursiva: jamás hablaron de política, sus discursos, jamás abandonan protocolos dialécticos resumidos y acotados en la defensa de la alta moral social, que ambos detentan, sumado a la defensa de valores sociales iluminando el parnaso de superioridad resguardados en estos extraños y particular órdenes. Ambos, – Pezz/Capparelli – viven de la política y no de sermones seculares.
Resulta insoportable saber que un pensionado en este país no cobra haberes superiores a los $ 30.000. Jubilados de la mínima no superan los $ 60.000 que, estableciendo el parangón fijado por lo que señala la canasta básica que reclama ingresos superiores a los $ 120.000 mensuales, que un señor como asesor de bloque de la cámara baja de la provincia de Santa Fe reciba una suma mensual 20 veces superior a un trabajador promedio y un jubilado, no puede ser respondido solo desde la indignación social. Resulta esto una intolerante ignominia cuyo espectáculo insostenible debe acabar definitivamente.