Junto a las 73 familias de los despedidos de Buyatti, en Puerto General San Martín. Otra maniobra del gran capital argentino. Buyatti, integrante de la familia Vicentin, es un grupo de empresas radicadas en Santa Fe y Chaco, entre otros lugares. Al igual que Vicentin simula una crisis para deprenderse de 73 trabajadores, gracias a que el ministerio de Trabajo provincial cerró ayer el procedimiento de crisis y menos de 24 horas después llegaron los telegramas a personas con treinta años de antigüedad o enfermas de mucha consideración a las que les corta la obra social.
Una perversión que no puede ser amparada por el gobierno santafesino y nacional. Los despidos son ilegales y la crisis del grupo Buyatti es mentira. Exigimos la rápida reincorporación de los trabajadores y el pronunciamiento de las autoridades políticas de la región y la provincia.
Ya estamos en el sindicato aceitero de Reconquista hablando con las personas trabajadoras de Algodonera Avellaneda, del grupo Vicentin. Están presentes las diputadas Betina Florito, Silvana Di Stefano y los diputados Luis Rubeo, presidente de la comisión, Palo Oliver y Carlos del Frade.
En la reunión con el sindicato aceitero de Reconquista quedó una gran preocupación en la Comisión por la conciencia de estar asistiendo a un desguace a cuenta gotas. Es indispensable el compromiso de los gobiernos para garantizar la continuidad de los puestos de trabajo.
El Banco Nación de Reconquista que le dio cientos de millones de dólares a los directivos de Vicentin, hoy no le presta a los trabajadores del grupo para comprar una motito. Una obscenidad.
El frigorífico FRIAR, ahora en manos de BAF (Buenos Aires Financiera), tiene 650 trabajadores y cobran 35 mil pesos por quincena como salario inicial. Los gerentes siguen siendo los mismos que cuando formaban parte del grupo Vicentin. Buscan faenar 1.200 cabezas diarias. Hoy están en 650 diarias.