Lifschitz Debería Llamarse A Silencio

La transición entre Miguel Lifschitz y Omar Perotti terminó. Ni siquiera hay diálogo político entre ambos, según reveló ayer el diputado Roberto Mirabella, quien le reprochó al gobernador saliente que «ha mentido» en público, «dice una cosa y hace otra». «Es muy mal perdedor», debería «llamarse a silencio» y «colaborar» con el mandatario electo. El detonante fue la decisión de Lifschitz de romper el acuerdo político con Perotti para que éste envíe el presupuesto provincial de 2020 después del 10 de diciembre -porque será su primer año de gobierno-, pero después «no cumplió con su palabra». «Es una maniobra que nos llamó la atención», «la gota que colmó el vaso». Y comparó la transición nacional con la de Santa Fe: «Hasta el presidente Mauricio Macri estuvo más a la altura de las circunstancias que Lifschiz».

Según Mirabella, Lifschitz rompió el acuerdo político con Perotti: «No cumplió su palabra». El gobernador aceptó que el presupuesto 2020 lo envíe Perotti a la Legislatura, pero después anunció que lo haría él. «Dijo una cosa, pero hizo otra», le contó al diario La Opinión de Rafaela.

«En los doce años que gobernó el Frente Progresista», los gobernadores Hermes Binner, Antonio Bonfatti y Lifschitz «jamás enviaron el presupuesto en tiempo y forma. Nunca lo despacharon antes del 30 de septiembre, que es la fecha límite que la Constitución de Santa Fe establece para que el Poder Ejecutivo envíe el presupuesto a la Legislatura. Siempre lo enviaron en noviembre o diciembre. Y siempre se aprobó sobre finales de diciembre. Con lo cual, esta maniobra de Lifschitz realmente nos llama la atención y de alguna manera es la gota que colma el vaso», comentó.

Mirabella no sólo es vocero de Perotti, sino que lo reemplazará en su banca en el Senado de la Nación en un mes. El pedido del gobernador electo al saliente es que «resguarde el patrimonio del Estado» porque en 2020 habrá que «afrontar una coyuntura difícil». Pero Lifschiz tampoco cumplió «porque hicieron licitaciones» y «adjudicaciones» sin «los recursos» presupuestarios. «Si uno adjudica una obra y no tiene los recursos para financiarla es una promesa en el aire y un problema» para el gobierno que viene. «Es el Estado el que genera un compromiso que tiene que cumplir porque hay un contrato firmado», explicó.

Cuando Lisfchitz perdió las elecciones del 16 junio, se «encendió la luz de alarma», reveló Mirabella. Perotti le pidió que no llame más a licitaciones de obras públicas que comprometan el patrimonio del Estado. Que no pase personal a planta permanente ni se subroguen categorías altas con simpatizantes del socialismo que cumple funciones en la provincia. Y que tome medidas presupuestarias y fiscales «porque vamos a terminar el año con un déficit de 20.000 millones de pesos».

«La transición ha sido demasiado larga. Pero la fecha de las elecciones la puso Lifschitz, él sabía que si perdía venía un interregno de seis meses que «no le conviene a nadie». Ahora, «lo que pedimos es llegar a diciembre con las cosas mínimas garantizadas y un funcionamiento normal del Estado».

-¿Por qué Lifschitz dice que habla seguido con Perotti y en buenos términos? -le preguntaron.

-El gobernador dice eso porque está en falta. Ha mentido públicamente, dice una cosa y después hace otra. Entonces, como está en falta hace ese tipo de declaraciones. Debería hablar menos y cumplir con lo que le pide Perotti, que garantice el funcionamiento normal del Estado después del 10 de diciembre y no dejarle una gran cantidad de problemas a punto de detonar -contestó.

Mirabella rechazó las opiniones de Lifschitz sobre el equipo de Perotti. «Chicanas», las llamó. «Para nombrar militantes socialistas en la planta permanente no nos consultaron. Ahora, quieren que Perotti designe a sus ministros para echarle la culpa y no hacerse cargo de nada. Otra irresponsabilidad de Lifschitz, que es un muy mal perdedor, debería estar a la altura de las circunstancias, llamarse a silencio y colaborar con el gobernador electo», concluyó.

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