A poco de 9 meses frente al palacio ejecutivo de la provincia – Casa Gris -, los niveles de imagen de Maximiliano Pullaro y Javier Milei resultan tan contrastante y controversiales como los supuestos resultados de sus políticas: todos ellos se basan en datos de consultoras de dudosa genealogía aventada en superlativas sospechas de entelequias.
Al tiempo de asumir, Pullaro, no dejó fuera de sus equipos señores cuya trayectoria como ñoquis registran un estándar exquisito e inigualable. Históricos subyacentes e inútiles correveidiles sin otra calificación de “punteros” se cobijaron en sus huestes, sin saber aún, en cual de los supuestos resultados obtenidos los acredita proyectados en haberes discursivos “virtuales” con que moldea mensajes ficcionales de éxito e irreal prosperidad.
Desde el alba de sus medidas, Pullaro, es claramente identificable por decisiones ostensiblemente discriminativas cuando no reñidas con la legalidad: Reconquista, ciudad cabecera de Obligado fue objeto de un brutal recorte, negativa de asistencia – incluso en desastres meteoríticos – y cero apuesta a la obra pública. En 9 meses de su gestión, Reconquista es la única localidad que en concepto de obra publica y financiamiento a emprendimientos recibió de provincia: $ “0”. Con valores en provincia espantosos que ubican a más de la mitad de la población viviendo bajo la línea de la pobreza, cuando no de la indigencia – con comedores infantiles financiados por células narcos -, Pullaro se luce con un informe indicando que bajaron los índices de delincuencia e inseguridad. Salvo que, en la pobreza extrema, la sociedad celebre vivir en jardines palaciego, el contexto social desmiente ese informe por peso propio, sumando a su carácter groseramente contradictorio.
Con impuestos que nación cobra en Santa Fe cuyo destino es financiar, entre otras cosas, el déficit de las cajas previsionales, el gobernador firma en Tucumán el pacto de Mayo avalando políticas de achiques y recortes. Inmediatamente avanza con una reforma previsional declarada de “emergencia” con media sanción de carácter “exprés” cuyos montos en discordia graban el 0.5 % del presupuesto global de la provincia, mientras hacemos silencio vergonzoso a una vieja realidad conceptual de federalismo extorsivo y mal aplicado: Santa Fe es la mayor aportante a nación, desde donde se subsidia luz, agua potable, gas y transporte al mayor reducto vividor del país: Capital Federal – mayor ingreso per cápita del país -.
Con media sanción “exprés” lograda en Senadores en la que la Casta Política no dudo en oficiar, una vez más, de despreciable correveidile del ajuste en la provincia, mientras guardan vergonzoso silencio ante la estafa nacional, de inmediato se transfirió el adefésico redito a la Cámara Baja, en cuyo recinto se pretende igualar el mismo número de votos obtenidos en Senadores y con el mismo carácter expreso ante la proverbial ausencia de debates ulteriores.
En Diputados, sin embargo, se gestan e inoculan intereses políticos partidarios que, la reforma gestada, lima aspiraciones electorales de su socio mayoritario. El socialismo advierte con enorme preocupación la presencia de un terreno minado – polvorín social – que empuja a anotarse a una batalla que, desde el mirador y perspectiva que sea analizada, adopta un carácter PÍRRICO, hija de una torpeza política y estupidez aventada en la soberbia más rayana.
Un sistema de salud que no se ha recuperado del fuerte golpe evidenciado en la pandemia que, por estas horas, camina en muletas y sin posibilidades de recuperación; a un poder judicial advertido y en pie de guerra, Pullaro suma conflictos laborales y de intereses a cuantos estamentos de poder – empleados públicos – ejerció pretensiones de mejora. Hoy avanza con una reforma previsional cuyos costos son superiores a cualquier posible beneficio, ante lo cual, agrega una bomba impredecible de tiempo a sus socios políticos inmediatos – El Socialismo –.
El carácter reformista de Pullaro se entrelaza en peligrosa improvisación y desembozada compulsa reaccionaria ante dogmatismos inexistentes consumidos por los tiempos.