Vicentín/Política Corrupta. Canallesco Y Perverso Sincretismo

Por Huber Cracogna

Un anuncio presidencial sacó del letargo burgués a muchos dividiendo las aguas en rigor de anunciar la estatización de una empresa nacional que forma parte de las 7 agroexportadoras del país, luego de anunciar stress financiero y llamarse a concurso de acreedores: El estado nacional da garantías de salvar la empresa, pagar sus deudas millonarias, recuperar el crédito otorgado por el banco nación y sostener los 7.000 puestos de trabajos directos de la empresa. Quienes se oponen a los anuncios presidenciales alegan ser objeto del robo de su historia y el avasallamiento del derecho a la propiedad privada.

Vicentín recibió cuantiosas tierras fiscales otorgadas por la dictadura de Onganía. En el año 1982 fue beneficiada por el mismo estado corrupto – De Facto – estatizando su deuda en la que como otras empresas, el pueblo debió hacerse cargo de sus millonarias extravagancias. Con el menemismo instaló puertos privados en el sur de la provincia santafesina y el plena crisis de 2001 fugó al exterior 125 millones de dólares. Otro recurrente salvataje, en nombre de seguridad jurídica, el Estado salvó nuevamente su pellejo. Luego, en el año 2019, de recibir la cuantiosa cifra de 300 millones de dólares de préstamos del banco nación, Vicentín se declara en stress financiero y se llama a convocatoria de acreedores, dos días después de vender una de sus empresas en 130 millones de dólares, hecho que no declaró. El 20 de junio del corriente año 1500 vecinos de Avellaneda ganan las calles – plena cuarentena Covid-19 – en un banderazo rechazando su estatización alegando que son objeto de un atropello estatal vaticinando que es el comienzo de un giro político que pretende encaminarse rumbo a Venezuela. Canales de televisión de Capital Federal en un intento sinecdótico instalan la idea que toda la provincia rechaza el anuncio del presidente Fernández de avanzar sobre la estatización logrando que Vicentín sea una empresa pública. El sentido común y la proverbial ignorancia ganan su batalla por algunas horas.

70 años de historia en la que la empresa cooptó conciencias, desnaturalizó cualquier intento de igualdad, neutralizó accionar sindical, destruyo conciencia histórica y naturalizó desigualdades logrando poner sus CEOs en lugares estatales y públicos, por décadas se instauró como la deidad legítima que ampara poderosos y sepulta pobres, pobreza y banaliza sus reclamos con discursos pronunciados por sus propios acólitos. Un darwinismo social espeluzaste que solo se explica en la construcción y aplicación de sincretismo perverso que se financia desde las cajas del poder factico y utiliza al poder político como su peones menos dignos en su tablero manejado a control remoto desnaturalizando conciencia social e histórica. La ciudad de Avellaneda no tiene un solo barrio que lleve el nombre de un trabajador, una sola calle que reivindique figuras de la política o luchadores sociales. Hace 10 años una de sus calles laterales fue instaurada con el nombre de Juan Domingo Perón; sus nomenclaturas solo dice calle 1, prolongación 101.

Resulta casi incomprensible que los slogans utilizados por los punteros político de Scarpín – intendente de Avellaneda – y la desbordada turba que lo acompaña defiendan a Vicentín/Delincuentes valiéndose de postulados de La Propiedad Privada siendo, según ellos, avasallada por el estado, al tiempo que el pueblo argentino está harto de pagar sus deudas, gracias y bendiciones en manos de un ESTADO corrupto facilitando generosas donaciones recibidas a los largo de su historia. Esta misma gente en el año 1982 firmó un decreto que endosó su deuda al pueblo obligándonos a hacernos cargo sus acreencias. Defensores de la propiedad privada que jamás tuvieron inconveniente en ESTATIZAR sus deudas, evadir impuestos, no honrar sus compromisos y esconder sus ganancias y rentabilidad, cuando no fugarlas al exterior con destino de paraísos fiscales. Cuando “Venezuela” paga sus deudas no se le teme a socialismo ni al totalitarismo ESTATAL.

Mientras los desaforados defensores de lo privado y obligan al pueblo a hacerse cargo de sus extravagancias ajustan slogans menos contradictorios, tanto la justicia, directivos de la gran empresa gran y sus acólitos políticos siguen atendiendo a la sociedad en las porterías de sus principales y más agenciadas empresas.

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