Villa Guillermina. La Hora De Los Pueblos

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Gestion Comunal: Roque Florencio Chavez

Los avatares de los tiempos que pisó estas regiones pobres y humilladas moldearon impulsos desde el arrojo no para mostrar valentía ni arrogarse un lugar en la moral heroica conforme la historia los mida con esta particular vara mítica; debieron hacerlo para ganarle al ostracismo y emerger del condenado olvido que sentenció el destino y la desidia.

Conforme su florecimiento avanza imponen un sello épico, que, presentes recurrentes amenazan su poca y extraña felicidad y realización.

Esta es una de las pocas comunas que quedó en pie en la región -, expreso un hacendado que mirando su celular esperaba ser atendido por algún funcionario de las pocas oficinas que alberga el centenario edificio comunal que se impone ante la plaza mayor del pueblo.

Hacia una mañana fresca en un otoño que anticipa un invierno crudo; atentará contra una vegetación exuberante y que resignificará un paisaje único e inalterable. Espesas arboledas que sortean calles de tierras y asfaltadas que, sin embargo, aún evocan su pasado forestal, de pueblo tranquilo, de largos silencios que solo interrumpen gorriones, cardenales y pitogüés.

Su amabilidad gaucha jamás es suspendida por la suspicacia o prejuicios hacia los demás. Como si guardaran sus miserias, debilidades y miedos para esa ocasión que nunca llega, ni habrá de llegar.

Villa Guillermina aún guarda y presenta un tiempo que allí no caduca. Su paso no importuna y su discurrir no tiene importancia. Sus amaneceres y puesta de sol solo marcan un instante casi imperceptible en el tiempo de cada día y por lo mismo, el de su centuria estirpe. Tal parece tener más valor el pasado y la memoria que el presente. El vertiginoso futuro que azota y deshilacha esperanzas, allí, es apenas superstición de vana espera.

Pueblo forestal que ha quedado en pie e integro: sumó empresas, colegios, universidades, bulevares, iconos de tradiciones, cultura y arte. Hoy decidido transitar su propio camino desde dónde abrió un faro al norte provincial y al litoral argentino decidido enfrentar una vez más nobles impulsos y embriscadas desidias. Como en tantas e interminables oportunidades.

Un corazón de quebracho que acompasa y acompaña cambios y desafíos. Un pueblo que repele con histórica integridad una arrogante sentencia que aun pesa sobre nuestros pueblos: El Norte Santafesino Es Inviable.

Es sin dudas, la nueva hora de los pueblos.